Conceptos básicos sobre usabilidad
26 de octubre de 2011
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Los navegadores modernos, junto con un código estándar, ofrecen una gran flexibilidad, permitiendo personalizar buena parte de los contenidos. Esto es así porque los navegadores aportan herramientas para ello, como pueden ser la posibilidad de ampliar o reducir el texto. Estas herramientas, o buena parte de ellas no funcionan si la página Web que estamos visualizando no está preparada para ello.
Por ello, el diseñador y desarrollador debe aspirar a realizar un código y una estructura sencilla en las páginas webs qué diseña.
Con ello, permitirá que sus trabajos puedan ser visitados y accedidos por el mayor número posible de personas, incluidos quienes tienen algún tipo de discapacidad.
Usabilidad es un término que se refiere a la facilidad con la que el usuario puede llevar a cabo ciertas tareas, encontrar y procesar la información. Las paginas Web y los navegadores deben ofrecer pautas donde el usuario se sienta cómodo y tenga la información necesaria que le permita moverse con agilidad y sin sorpresas.
Para Jakob Nielsen, quien acuñó el termino, la usabilidad de un sitio web debe cumplir las siguientes características, tanto en su parte formal como en los contenidos:
- Novedoso.
- Comprensible.
- Inteligente.
- Atractivo.
Usabilidad y accesibilidad son conceptos que comparten muchas características comunes, como puede ser la simplicidad y flexibilidad.
Por lo tanto, que podamos «usar bien» las páginas Web van adepender de dos factores:
- Que los documentos que forman dicha Web esté correctamente diseñados.
- Que el navegador que utilicemos lo permita.
Los documentos deben estar bien diseñados y bien escritos. En primer lugar, hay que tener en cuenta que los usuarios y usuarias de Internet no suelen leer, sino que hacen una imagen de los textos que encuentran. Es lo que se ha denominado Patrón F y que indica que las personas, cuando encontramos textos en Internet hacemos dos barridos horizontales y luego uno en vertical.
Más allá de esta premisa sobre el comportamiento del ojo humano ante la pantalla, hay que
decir que las personas leemos las dos o tres primeras palabras de los textos y que, con
ello, ya saben si lo que está escrito les interesa o no.
De esta manera, los textos para la Web deben tener en cuenta las
siguientes observaciones:
- Economía: deben ser directos. Ir al grano, dejar a un lado la palabrería.
- Los titulos tienen mucha importancia. Deben ser claros y significativos de su contenido porque son la puerta en enganche de cualquier texto, también en la red. Por lo que resulta útil colocar las palabras claves justo al principio del mismo y que éstas sean
suficientemente atractivas para que el o la internauta sigan leyendo.
Hay que escribir también subtítulos que vayan guiando la lectura y el planteamiento desarrollado en el texto.
- Los dos primeros párrafos son los más importantes, sobre todo el primero. Por ello hay que centrarse en su redacción y volcar en sus palabras el máximo de información posible sin que se convierta en una enumeración de datos. Eso sí, con claridad sintácticas, frases cortas y sencillas de entender. En cualquier caso, hay que intentar que los párrafos sean de dos o tres líneas como mucho. En general, hay que resumir mucho, colocando la idea principal al principio del párrafo y haciendo que los primeros párrafos contengan las conclusiones o novedades del tema que se trata.
- Uso de viñetas e ilustraciones. Es importante aligerar el texto y completar la exposición de ideas con dibujos o fotografías. Los textos de la red son multisecuenciales, por lo que debemos olvidarnos de estructuras cerradas y de elementos lineales.
- Expresiones clave. Es muy probable que las personas no lleguen al final de los párrafos así que hay que
seleccionar las palabras y utilizar las estrictamente necesarias.
- El peligro de los adjetivos. Hay que ser comedido en su empleo pues no agregan nada y anulan el interés del lector.
Otras cuestiones que hay que tener en cuenta al utilizar textos para la Web son, por ejemplo:
- La tipografía utilizada en el documento ha de resultar legible. De ahí que lo más recomendable sea emplear un tamaño escalable.
- Utilizar las itálicas con prudencia y sobre todo los subrayados, porque pueden confundir al lector con los enlaces hipertexto.
- El Hipertexto. Siempre que podamos debemos ofrecer enlaces. Eso sí, deben indicar siempre y de modo claro hacia dónde nos dirigen. Es muy importante que los enlaces se reconozcan clamaramente como tal.
- Evitar que la información se repita. Si se quiere seguir explicando un tema ya apuntado, mejor acudir a otras formas de expresión como las tablas o los gráficos, las ventanas o los enlaces a otras webs.
- Fraccionar los textos si son muy largos, ya que pueden resultar difíciles de leer en la pantalla del ordenador.
Como hemos comentado, los navegadores de Internet aportan herramientas que permiten personalizar la manera en que vemos los contenidos. Las más comunes son las siguientes:
- Aumento o disminución del texto. Dependiendo del navegador, podremos aumentar de manera indefinida o un número determinado de tamaños. Habitualmente esta opción se encuentra en el menú “ver” de la barra de herramientas.
- Posibilidad de eliminar el estilo, o cambiarlo, incluso por uno personal. En este sentido es muy importante que la estructura de los contenidos de las páginas que diseñemos sea coherente y lineal.
- Opciones de configuración, que permiten deshabilitar elementos (imágenes, scripts, applets).
- Opciones para desarrolladores, que nos permiten llegar más allá.